Vivir, reír, crear, sentir, volar, soñar, querer, simplificar, estudiar, confraternizar, pensar, curiosear, llorar, felicitar, recordar, olvidar, cabezear, huir, retornar y volver a empezar.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Y qué hacemos?

¿De qué sirve querer a una persona como nunca hemos querido, si no se lo decimos? ¿De qué sirve todo ese amor? La mayoría de nosotros siempre nos atormentamos con este tema. Conocemos a alguien, empezamos a compartir cosas, poco a poco nos vamos dando cuenta de que tenemos muchas cosas en común, que nos encanta mantener una conversación con esa persona, estar a su lado aunque no hagamos nada, simplemente permanecer ahí...nos vamos dando cuenta de que nos gusta que, para nosotros, empieza a ser algo más. ¿Y qué hacemos? Nada. Nada que no sea pensar y pensar y pensar y tener miedo, y dudas e inseguridades. ¿Cuántas veces habéis perdido a alguien por miedo a perder? A mí me encantaría tener una personalidad arrolladora, de esas que lo dicen todo, que si les gusta alguien lo dicen sin más, de esas que se arriesgan y no dejan nada adentro. Me encantaría no preocuparme tanto por el qué dirá la otra persona, me encantaría arriesgarme y ganar o arriesgarme y perder, pero aprender...y no quedarme en un segundo plano de mi vida por miedo a dar un paso más...

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