Creyó que la quería, todo el mundo lo creía, era bueno, era bueno fingiendo. La enamoró, la ilusionó y finalmente la dejó, ahí, como si nada nunca hubiera pasado, nadie nunca había conseguido colarse en su corazón, y el como si nada lo destrozó.
Dicen que el corazón no es de quien lo rompe, sino de quien lo cuida y lo repara. El problema era, que ella ya carecía de ilusión, optimismo e inocencia. Fingía carecer de corazón por miedo a que todo se volviera a repetir.
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